Mostrando entradas con la etiqueta lenguaje de signos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lenguaje de signos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de abril de 2009

Aitana Santo Domingo, estudiante de interpretación de lenguaje de signos

 El lunes, día 30 de Marzo del 2009, tuve la oportunidad de poder hablar con una estudiante, llamada Aitana Santo Domingo, de un grado superior de interpretación de lenguaje de signos.

 Aitana se dio cuenta de que quería hacer interpretación de lenguaje de signos al conocer a unos profesionales de este ámbito. Enseguida, le llamó la atención cuando le empezaron a enseñar varios signos. Y a medida que fue conociendo a gente que pertenece a este colectivo, se fue dando cuenta de que se quiera dedicar realmente a esto. Le apasiona el hecho de poder hacer de puente entre una persona oyente y una sorda o sordociega gracias a unos signos.

 Al acabar la ESO, se apuntó a un ciclo de grado medio de enfermería para poder pasar directamente al ciclo de grado superior de interpretación de lenguaje de signos. En Barcelona ciudad, hay dos centros que dan este curso como grado superior y ella escogió ir a IES Consell de Cent. Al principio, le sorprendió el hecho de hacer clases con signos y desde el primer momento pensó “¿y ahora como nos vamos a entender?”. Pero más adelante vio que realmente es la mejor manera de aprender y que además se hace muy ameno.

 Su objetivo es aprender lengua de signos bien signada y intentar ayudar para que hayan menos barreras de comunicación entre personas sordas y oyentes. Considera que los sordos y sordociegos no son muy diferentes de los oyentes pero que deberíamos intentar hacer que sus vidas sean igual que las nuestras. 

Aitana acabó, al igual que Tamara, diciendo que todos somos humanos y todos deberíamos tener el mismo derecho a las mismas facilidades para poder vivir bien.

Tamara Navarro, hija de padres sordos.

Hace tiempo conocí a una chica excepcional. Su humildad y sinceridad calaron en mi conciencia. Se trata de una chica que sabe ver las cosas de otra forma. Su nombre es Tamara y es hija de padres sordos.
Tamara aprendió el lenguaje de signos en casa, catalán y castellano con sus abuelos y en el colegio, sin ningún tipo de problema.
Su madre quedó sorda a los 3 años a causa de una meningitis, por lo que ya sabia hablar y ha podido mantener sus conocimientos. Gracias a ello se puede defender oralmente con casi total fluidez. Con Tamara se comunica oralmente, pero ella contesta a su madre a través del lenguaje de signos. Su madre está integrada en el mundo de los oyentes porque se puede defender comunicándose oralmente. Con su padre la situación es diferente. Él, en cambio, se siente completamente dentro del grupo de ‘sordos’, tiene una identidad sorda muy arraigada ya que lo es de nacimiento a causa de problemas durante el período de gestación. Ambos saben leer los labios.
Se suele decir que los hijos de padres sordos tienen muchos más problemas, ya que se ven obligados a acompañarles a todas partes y se enteran de cosas que un niño no tiene porqué saber. Tamara lo desmintió, nunca se ha visto afectada en ese sentido. Pero sí que maduró mucho más antes que la gente de su edad. Se ha encargado siempre de sus cosas y se ha espabilado por sí sola. Lo normal es que los niños no se tengan que preocupar de nada. En ese aspecto, sí que acepta que se espabiló de muy jovencita a ser totalmente responsable de sí misma y de prestar su ayuda a sus padres.
Sí que de niña le entristecía que su madre no la pudiera oír cantar o tocar la flauta en los conciertos de Navidad en el colegio. Su único deseo era que sus padres pudiesen oír. Se aferraba a ese anhelo imposible de cumplir. Ella me contó que quizás sí que se sintió diferente durante una época en su vida, cuando era una inocente niña que no entendía porqué sus padres eran en algo diferentes a los de los demás. Pero todo cambió cuando entendió la situación y se dio cuenta que no era un problema, sino otra forma de vida, que había cosas mucho peores. Sus padres han hecho siempre una vida normal, como cualquier otra persona.
Tamara ahora aprovecha su habilidad para hablar la lengua de signos, interiorizada desde pequeña, estudiando Grado Superior de Interpretación en lenguaje de signos. Reivindica que se necesitan muchos más interpretes y su afán es poder ayudar a este colectivo, aun hoy en día, poco reconocido. Ella entiende las dificultades con las que las personas sordas se encuentran a diario porqué ha visto como sus propios padres se topaban con ellas en su día a día. Desea mejorar su situación, trabajar en ello para ayudar a mejorar las opciones de este colectivo.
Tamara concluyó en que se puede vivir y ser feliz sin necesidad de oír. En ese sentido, la vida suena igual para todos.

Laura Cuesta